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Hay algo en el paisaje visual del País Vasco que no pasa desapercibido a sus visitantes independientemente de su conocimiento sobre tipografía: el peculiar estilo de rotulación vasco usado en placas de calles, señales, carteles o letreros en todo el territorio. Es un tipo de letra extremadamente pesado realizado en lo que parece ser un diseño glífico muy exagerado, dando lugar a astas cóncavas que producen vertices y terminales muy agudos y formas de letra a veces inusuales. Dichas formas tienen un aspecto rústico y tosco, lo que les confiere un cierto aire primitivo y manual. No es pues de extrañar que se empleen con frecuencia en tiendas de alimentación, restaurantes, sidrerías y otros casos en los que se desea proyectar la idea de tradición, autenticidad y carácter vasco.

El proyecto de tipografía Harri nació el día en que un cliente me encargó un logo que tenía que mostrar un carácter inequívocamente vasco pero con una condición: evitar “esa tipografía vasca empleada para sidrerías y carnicerías” en clara referencia al estilo de rotulación vasco mencionado.

Fish Shop in Guetaria

Pescadería en Guetaria. Fuente: Juan Luis Blanco

Era obvio que necesitaban una imagen más refinada, y me dí cuenta de que no existía ninguna tipografía que yo pudiera usar para satisfacer ese requisito. Por tanto, había una necesidad y una buena oportunidad para aportar una solución, de modo que decidí que tenía que hacer algo al respecto. Años más tarde definí Harri como una tipografía “baja en grasa” en alusión a su punto de partida inicial: una versión fina y elegante que iba a contrastar fuertemente con los estilos de letra super gruesos más habituales en ese ámbito. Por supuesto el proyecto final incluye esas versiones negras pues son la inspiración principal tanto para el diseño general como para los detalles de gran parte de los caracteres. El tipo de detalles que iban a revelar su origen inequívocamente vasco.

Harri Display Typeface family, from Light to ExtraBold

Familia tipográfica Harri Display, versión Light y ExtraBold. Fuente: Juan Luis Blanco

Tanto la investigación para el proyecto como el diseño de la tipografía Harri fueron realizados en el País Vasco. Y si hay algo que define a la gente de este país, independientemente de sus ideas políticas, son sus encendidos debates sobre el nacionalismo. Como consecuencia, es complicado tratar cualquier tema relacionado con la cultura vasca sin verse envuelto en un debate entre nacionalistas y no-nacionalistas, o dicho de modo más preciso, entre miNacionalismo y tuNacionalismo. Por supuesto, cuando hablamos del origen de la tipografía vasca —o por ser más específico, del estilo de rotulación vasco— es muy común encontrarse con estos posicionamientos en conflicto, habiendo quien lo considera un fenómeno original y autóctono del País Vasco, y quien lo considera una invención de un nacionalismo vasco en auge en las primeras décadas del siglo XX, y por lo tanto nada que sea ni originario ni tradicionalmente vasco.

En mi opinión, ambas interpretaciones pueden considerarse erróneas en cierta medida, lo que curiosamente las hace complementarias. Es obvio que los movimientos nacionalistas utilizaron y fomentaron un sistema visual que les hiciera distinguibles y reforzara su presencia en la sociedad vasca de principios del siglo XX, y la tipografía era una herramienta con un potencial indiscutible en este sentido. Pero es difícil de creer que fuera la invención aislada del responsable de propaganda de una organización nacionalista. Hay claras fuentes de inspiración que han sido señaladas por expertos diferentes independientemente de sus ideas sobre el nacionalismo vasco. Estas fuentes son las antiguas inscripciones sobre lápidas, estelas o dinteles que se pueden encontrar en el País Vasco-Francés y en algunas áreas del norte de Navarra. Estas inscripciones –algunas de ellas datadas en el siglo XVII– muestran a su vez influencias de inscripciones coetáneas, y de otras que se remontan al románico, que se encuentran dispersas por toda Europa.

Inscription found in Ezpeleta

Inscripción en Ezpeleta. Fuente: Juan Luis Blanco

Por tanto parece razonable concluir que no se trata ni de una invención relativamente reciente, ni de una enraizada tradición exclusivamente vasca. Dicho esto, lo que yo encuentro ciertamente notable y original es la manera peculiar en la que esas formas han evolucionado desde aquellos orígenes. Y aún más llamativo resulta cómo su uso como símbolo identitario se ha extendido a todos los rincones del País Vasco. El hecho de que muchos vascos se sientan identificados por este estilo de letra, pero sobre todo, el hecho de que personas de lugares lejanos asocien sin asomo de duda esta grafía con un origen vasco es lo que hace, en la práctica, que podamos definirla como una grafía vasca.

Stone carving exercise done during my MATD in Reading

Ejercicio de tallado en piedra durante la formación en el MATD de Reading. Fuente: Juan Luis Blanco

El diseño de esas antiguas inscripciones, cuyas letras son cinceladas en altorrelieve, es de donde Harri toma parte de sus rasgos más significativos. El hecho de que sea el espacio entre las letras lo que ha de ser rebajado da lugar a interesantes recursos compositivos para ahorrar espacio (algunos de los cuales son emulados en Harri mediante programación OpenType). Por supuesto, las formas en uso hoy en dia son tenidas en cuenta pero siempre con la mirada puesta en aquellas formas antiguas y sus antecesoras: las inscripciones románicas y en última instancia las capitales romanas, cuyas proporciones guían la construcción del alfabeto básico en Harri. Como idea central, está la intención de diseñar una tipografía refinada y decididamente vasca —algo que hubiera podido satisfacer las necesidades de mi cliente— y a la vez, tratar de revelar su peculiar evolución a través de sus diferentes pesos, desde la elegante variante Light, de inspiración romana, hasta la pesada y expresiva “Extra Bold”, que se emparenta más directamente con las formas actuales sin perder su sobriedad. Como complemento, algunos de los recursos compositivos que hacen únicas cada una de las inscripciones en piedra son accesibles en Harri como alternativas contextuales automatizadas. Finalmente, Harri cuenta con 4 grupos de variantes estilísticas (Stylistic sets) que permiten enfatizar su carácter local y vasco reforzando algunos de sus rasgos más identificativos, o bien, prescindir de ellos obteniendo un resultado prácticamente neutro que pude emplearse en usos más generales.

El nombre “Harri”, que significa piedra en euskera, es un pequeño homenaje a sus orígenes. Harri Text es una nueva versión de Harri que incluye mayúsculas, minúsculas, versalitas, itálicas y un juego de caracteres ampliado.

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